Comunicado de la Junta Directiva

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C o m u n i c a d o

La Universidad del Futuro: libre, moderna y realmente autónoma

Una vez más lo urgente se antepone a lo importante. Debemos hacer una pausa en nuestra discusión en torno al modelo universitario que se requiere para contribuir con un país libre, moderno y próspero, y hacer un alerta en cuanto al intento de avanzar en el encierro y acorralamiento al que, desde el Estado, se quiere someter a las universidades públicas venezolanas.

¿Qué significa universidad? El concepto de universidad conlleva en forma intrínseca la cualidad de universal. Como tal, implica apertura a todas las corrientes de pensamiento, debate libre de las ideas y apego a un funcionamiento ordenado de acuerdo con los méritos acumulados por sus integrantes. No caben en ella sectarismos ni negociados de ninguna índole. Pero no se trata solamente de universalidad, y de debate abierto de ideas. Un país es capaz de desarrollarse y progresar, si tiene una base sólida en cuanto a la generación del conocimiento, la búsqueda de la excelencia y el reconocimiento al esfuerzo como mecanismo para superarse; todo ello en un ámbito de Libertad, apego al Estado de Derecho y Democracia.

Por ello es imprescindible defender la prevalencia de estos valores en nuestras universidades, pues a pesar de todo, hoy se encuentran entre los pocos espacios donde aún se mantiene este tipo de debate en nuestro país, y nosotros, sus egresados, tenemos el deber de elevar la voz al respecto.

Venezuela está sumida en una grave crisis cuya descripción detallada nos ahorraremos acá, porque la vivimos en nuestra cruda cotidianidad. Muchos profesionales brillantes, jóvenes recién graduados, se han ido del país, buscando un futuro mejor. Venezolanos que se han forjado en nuestras universidades autónomas, conociendo y compartiendo los principios rectores y los valores que todos aspiramos desarrollar como aporte a nuestra sociedad, que no han encontrado el modo de lograrlo aquí, y optaron por buscar en otras latitudes.

Pero así mismo, hay una inmensa cantidad de otros que siguen acá, en los salones de clase, donde también son vulnerables a la inseguridad; que siguen ejerciendo su vocación docente con tal nivel de compromiso, que a pesar de sus terribles condiciones de trabajo, ponen de su bolsillo para los materiales básicos, y prosiguen con la tarea de formar profesionales para nuestro país. Sus técnicos, trabajadores, acuden cada día a poner su empeño en que el Campus se mantenga vivo, para cumplir los objetivos para los cuales se creó. Sus estudiantes, que siguen luchando día tras día por una mejor universidad, participando, debatiendo, con la mira puesta en su futuro, y con la pasión que marca un sueño que se quiere lograr.

Eso muestra la grandeza del compromiso de los distintos miembros de la comunidad universitaria con la institución. Nuestros profesores, nuestros estudiantes, empleados, trabajadores, siguen allí, ejerciendo con su ejemplo diario los principios rectores de la Universidad.

Por eso son hoy objeto de acoso. Porque a pesar de las dificultades, se mantienen trabajando por proteger y garantizar la esencia de lo que hemos sido, pero más aún, de lo que deberíamos y queremos llegar a ser como institución.

Sabemos que hoy las universidades no están funcionando como quisiéramos. Estamos claros que hemos retrocedido, y que es necesario que todos los miembros de la comunidad universitaria –egresados incluidos, desde todas las latitudes- nos dispongamos a dar un debate amplio al respecto. Por supuesto que vemos que hay aún muchos aspectos que analizar, que evaluar y que cambiar. Y como egresados, queremos convertir nuestras ideas en propuestas que se lleven adelante, porque aspiramos a que la universidad venezolana vuelva a posicionar su liderazgo en el mundo como institución moderna, eficiente y productiva.

Ahora bien, miremos a nuestro alrededor. ¿Tenemos en Venezuela hoy día un país en el que estos valores y principios se destaquen? La respuesta es un dramático NO. Las universidades, como el resto del país, sufren la inseguridad, la violencia, la escasez, la mediocridad, y las carencias en los anteriores niveles educativos, que se suman y se hacen dramáticamente evidentes en sus aulas. Por eso, más allá de egresados uesebistas, el llamado es a nuestra condición de ciudadanos, pues del rescate de estos espacios académicos que hoy vemos sometidos a las mismas penurias que el resto del país, dependerá el nivel al cual nuestra sociedad pueda llegar.

Un país desarrollado, moderno y próspero sólo es posible en condiciones de libertad y democracia verdaderas. Y para ello, sus instituciones universitarias, la academia, la investigación, la ciencia y la tecnología, son esenciales, porque son el lugar en el que surgen las ideas, se generan las innovaciones, se aprende, de verdad, el valor del esfuerzo propio, el mérito y la importancia de la convivencia con los otros, cuyos puntos de vista son diferentes a los nuestros.

Para los jóvenes, la universidad venezolana tiene que destacarse como el espacio preferido donde formarse, que les permita avanzar y desarrollarse, donde se estimule la búsqueda de la excelencia y el espíritu de superación. Para los profesores, la posibilidad maravillosa del debate, de la investigación, la creación de conocimiento y de la formación de profesionales, valorando el mérito y la excelencia. Para sus egresados, el espacio que despertó nuestro espíritu emprendedor, nuestra actitud innovadora y abierta al cambio, y la búsqueda permanente de la superación de nuestros logros. Para las familias, la oportunidad de alcanzar, a través de un mejor desempeño profesional, su crecimiento y prosperidad personal y familiar. Tenemos que lograr que toda la sociedad se reencuentre con estos planteamientos, y pose su mirada en los miles de ejemplos de grandes venezolanos que cotidianamente aportan para que Venezuela sea un país mejor, y que provienen de nuestras universidades.

Por todo lo anterior los egresados de la Universidad Simón Bolívar, manifestamos nuestro apoyo irrestricto a la institución en la cual nos formamos, y a través de ella, a toda la Institución Universitaria Venezolana. Porque estamos convencidos de que este apoyo será la medida que muestre al país el tipo de sociedad en la que queremos que se desarrolle la universidad, y como todo círculo virtuoso, nuestro futuro como país.

J u n t a    D i r e c t i v a    d e   l a    A E U S B

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