Palabras de David Cedeño en el 50 aniversario de la USB

Buenos días.
Debo reconocer que para mi es un gran honor representar a los estudiantes de la Universidad Simón Bolívar en este día. Quiero en nombre de los cientos de compañeros con los cuales tengo el privilegio de compartir salones de clases, desear un feliz quincuagésimo aniversario a nuestra casa: la universidad de la excelencia.

Mi nombre es David Cedeño, presido la Junta Directiva de la Federación de Estudiantes.

Siendo apenas un niño de 16 años se presenta ante mi el gran reto de darle un rumbo a mi vida. Ante semejante encrucijada, tome la decisión estudiar una carrera universitaria y formarme como un profesional. Me esforcé, adquirí conocimientos y aplique a esta institución. Inolvidable el día que me llegan los resultados de la prueba de admisión, ¡y que uesebista no se emocionó al reconocerse como miembro de esta comunidad!

Durante los años que permanecemos acá, vamos abandonando parte de ese niño y avanzamos con paso firme hacia los individuos, ciudadanos y profesionales que deseamos ser. En estos espacios hallamos la vocación, los valores, el amor y el camino que da sentido a nuestras vidas. La Simón nos ha brindado lugares que nos han dejado sin aliento, amigos que se han marcado con tinta indeleble en nuestros corazones y experiencias imborrables en nuestras memorias. Esos seres humanos que somos, y seremos, se lo debo en gran medida a esta casa.

Esta es una universidad concebida como experimental y científica, de números y cálculos. Ahora bien, lo cierto es que la Simón se ha destacado por formarnos no sólo en ciencias, sino como personas. A través de sus diez valores, hemos visto cómo durante cincuenta años se han formado los más grandes profesionales integrales de Venezuela, los cuales van dejando nuestra cebolla en alto en cualquier área del conocimiento o de nuestra sociedad. Solo hay que ver que tenemos ingenieros en la política, arquitectos en la cultura o futuros humanistas dedicas a la ciencia.

La gran amenaza que enfrentamos hoy no es que gane la inconstitucionalidad, tampoco lo es que se agoten las últimas gotas de un modelo universitario que financieramente ya estaba agotado. Estos solo serán los medios que utilizará un sistema que pretende anular el individuo, para finalmente hacerlo… De esta forma, eliminarían la diversidad, la disertación, las ideas, el conocimiento, la verdad; en fin, cualquier forma de oposición, o mejor dicho, el anhelo de libertad y justicia que tanto necesitamos.

El gran reto de la Universidad Simón Bolívar en los próximos días y años será mantenerse como una fortaleza para la siembra, crecimiento, cuidado y admiración del ser humano. Que de esta Biblioteca, que debería estar abierta; que de nuestros laboratorios, que deberían contar con todos sus recursos; que de nuestras aulas, que deberían estar a la
vanguardia de los avances educativos del mundo; y que de este Rectorado, en el cual deberían trabajar autoridades electas producto de la autodeterminación de nuestra comunidad; y que de cada uno de estos espacios salgan los mejores hombres y mujeres para el país, que de acá nazca ese nuevo mundo que tanto merecemos.

Muchas gracias.

Foto del Departamento de Información y Medios USB

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