Discurso de Catalina Ramos, Presidente de la AEUSB

Entrega de la Orden Ernesto Mayz Vallenilla 

Hace 4 años, en un acto similar a éste, me encontraba entre los asistentes, acompañando a mi hermana Olga Ramos, quien junto a Benjamín Sharifker recibían la primera edición de la Orden Ernesto Mayz Vallenilla, galardón propuesto por la Asociación de Egresados y aprobada en el Consejo Directivo en marzo de 2014, en el marco del Día del Egresado de la Universidad Simón Bolívar. Este galardón se creó para reconocer la excelencia profesional y el aporte destacado a la sociedad de los egresados de esta casa de estudios a lo largo de su carrera, tanto dentro como fuera del país.

Coincidencialmente, también estaba en curso el proceso de conformación de las planchas para las elecciones de Junta Directiva de la Asociación de Egresados, y en medio del ambiente que se respiraba ese día, conversando con los amigos que compartíamos ese acto, tomé la decisión de incorporarme una vez más al trabajo de la asociación. Para acometer esta tarea traje conmigo una inquietud que me venía acompañando y que definió el norte estratégico que le dimos a nuestra gestión: lograr que los egresados nos convirtiéramos en una comunidad viva, vibrante, que volviera a la Simón con su talento, su experiencia, sus contactos, y sus recursos, no solo monetarios, por cierto.

Hace 33 años egresé como biólogo de esta universidad. Sin embargo, nunca me he desvinculado del todo, nunca logré cortar el cordón umbilical. Fueron muchas vivencias en estos espacios, que marcaron mi vida, mi forma de actuar, no solo me formaron como profesional, sino como persona y como ciudadana. Esto hace que sienta un gran orgullo y a la vez una fuerte conexión con esta, nuestra Alma Mater.

A esta altura ustedes se preguntarán qué tiene que ver mi arraigo uesebista o mi rol en la asociación con este acto de hoy, y la verdad es que tienen mucho que ver, porque estoy convencida de que hay un eje, un hilo conductor entre nosotros, que cohesiona y define, que me gusta imaginar que funciona como la hélice del ADN en la que interactúan, se combinan y muestran los valores y principios que aquí aprendimos, con nuestros caracteres y las experiencias que hemos adquirido en nuestro transitar por la vida.

Para ilustrarlo, me voy a permitir intentar mostrarles ese hilo conductor que yo percibo, a través de un breve recuento de lo que han sido las palabras que se fueron quedando en mi mente dichas por los galardonados en las diferentes entregas de esta Orden.

En 2014 recibieron la Orden Olga Ramos y Benjamín Sharifker. Olga nos hablaba del impacto que ha tenido lo que hicimos, o más bien dejamos de hacer en el pasado, en lo que vivimos hoy: la Venezuela que hoy tenemos es la resultante de un país donde coexistimos, pero no necesariamente convivimos, podemos ser, a partir de la empatía o a partir de la indiferencia, pero no supimos cultivar la empatía. Hoy en día, esto marca la institucionalidad de nuestro país. La mayoría de los egresados trabajamos con excelencia y asumimos la vida con responsabilidad, pero en la medida en que todos, entendamos que la empatía es el elemento que hace la diferencia, tendremos un mejor país.

Por otra parte, Benjamín nos invitaba a involucrarnos como egresados: la institución está necesitada de nuestra asistencia, tenemos que hacer énfasis en hacer valer a la universidad venezolana, por encima de arbitrariedades. Es momento de fortalecer nuestra universidad, enaltecer sus méritos y resolver problemas, atendiendo las causas no de manera efectista. Es tiempo de contribuir para que la universidad pueda cumplir sus misiones.

William Nazareth en 2015 nos invitaba a revisar el funcionamiento de la universidad: hay que reformar la universidad, aprender a hacer más con menos. Somos “La universidad del futuro”. Esto nos obliga a no dejarnos, porque el futuro ya no es lo que solía ser, el futuro está todo el tiempo sucediendo. Debemos innovar frente a los cambios. Hoy se debería estar liderando un movimiento imaginativo, innovador, de discusión, en pro de la universidad que nos toca tener dentro de unos años.

Cuando recibieron el galardón Tony Marzuka y Fernando Martínez Mottola en 2016 también se habló de nuestro lema de la Universidad del Futuro. Decía Martínez Mottola: Debemos ver la universidad de ahora, no con una mirada nostálgica. Lo que estamos viendo a través de la ventana es una imagen del futuro de aquella época. Pero el futuro no surge de la nada, es el producto del hacer y del dejar de hacer. La USB está funcionando en medio de asfixiantes condiciones presupuestarias que conspiran contra la calidad académica. Celebro este reencuentro que coincide con una época crítica. La ocasión resulta propicia para reflexionar. Debemos recordar nuestra misión y compromiso como uesebistas y venezolanos. Nuestros abuelos le entregaron a nuestros padres un país mejor que en el que ellos vivieron, nuestros padres nos entregaron un país mucho mejor, nosotros no podemos conformarnos con entregarle ahora un pasaje a nuestros hijos para que vivan en otro país. No podemos conformarnos.

Y por último, en la más reciente entrega, en la que fueron galardonados Marcos Raydan y María de Jesús Díaz (2017), nos decía María: solo con educación saldremos adelante. Nuestra forma de actuación como uesebistas siempre ha sido darlo todo en cada actividad que acometiésemos, para hacerlo lo mejor que fuera posible. Eso nos ha garantizado el éxito. A los estudiantes, que son el futuro de Venezuela, y que les corresponderá llevar la hermosa carga de la reconstrucción que se avecina de nuestro país, les digo, cuenten conmigo y con todos los de mi generación donde quiera que estemos.

En esencia, el hilo conductor parece decirnos que lo que hagamos hoy tiene incidencia en el futuro, y que como egresados tenemos y debemos asumir el compromiso de actuar, en los diferentes ámbitos de acción que corresponda.

El doctor Mayz Vallenilla diseñó para la USB una novedosa estructura organizativa, destinada a formar el grupo de ingenieros y científicos con el mejor nivel técnico y humanístico posible, necesarios para las tareas del desarrollo que se delineaba en Venezuela a comienzos de los años 70.

Creo que ha quedado claro, a través de lo que hasta ahora les he relatado, que Mayz consiguió su objetivo. La muestra de ello son ustedes, los egresados uesebistas, y muy especialmente los mencionados en el día de hoy.

A nuestros queridos amigos y colegas Benjamín, Olga, William, Tony, Fernando, María Isabel y Marcos, de quienes nos sentimos muy orgullosos, sumamos a quien recibe la Orden Mayz Vallenilla en el día de hoy, el amigo y compañero uesebista Alberto Held. Lo hacen merecedor de esta Orden su trayectoria de excelencia profesional; su destacado aporte en la creación, participación y fortalecimiento de organizaciones gremiales de la sociedad civil venezolana; el emprendimiento y la contribución social responsable, sumada a su experiencia de docencia universitaria.

Su cercana vinculación y contribución para nuestra Alma Mater: Fue delegado de los egresados en el Consejo Superior de la USB (1992-1996), formó parte de la directiva de la Asociación de Amigos de la USB (1992-1994) y se destacó como presidente de la Asociación de Egresados de la USB (1993-1996).

Alberto, quien hoy nos enorgullece, sigue siendo un gran colaborador de la universidad y de la Asociación de Egresados, recibe un gran abrazo y todo nuestro respeto y reconocimiento por este merecido galardón!

Voy a aprovechar esta ocasión de celebración de Alberto, para evidenciar aún más lo que me gustaría dejar como mensaje en un día tan importante para nosotros, y que quiero conectar con mis palabras del inicio, en las que comentaba la motivación que sentí en el acto equivalente de 2014, para volver a la simón.

Los egresados de la Universidad Simón Bolívar somos embajadores de la excelencia en donde estemos, y estamos decididos a contribuir con la universidad que nos formó. Lo hemos demostrado siempre.

  • Creemos en la búsqueda de la excelencia a través del espíritu de superación, la actitud innovadora y abierta al cambio.
  • En la creación de futuro, como propósito y cualidad que aviva nuestra pasión visionaria. Nuestro principal compromiso es con el porvenir.
  • Ante el reto de la excelencia, nos planteamos la alta calidad profesional para responder a las necesidades de un país que nos demanda ser cada día mejores.
  • Valoramos la mística como cualidad que hace confluir nuestros intereses individuales con los fines esenciales de la Universidad.
  • Mostramos arraigo profundo de la honestidad, necesaria para hacer de la excelencia una creación cotidiana.
  • Valoramos el respeto, la libertad y la tolerancia, el diálogo plural y creativo y el libre intercambio de ideas
  • Concebimos la práctica de la responsabilidad como el ejercicio pleno y consciente de la libertad personal, asumiendo las consecuencias de nuestros actos.
  • Practicamos la solidaridad como el valor que más nos cohesiona como grupo humano, comunidad e institución, y nos lleva a sensibilizarnos con la realidad económica, política, social y cultural del país
  • El sentido de equidad nos conduce a preservar y aplicar entre nosotros el imprescindible sentido de justicia, sin privilegios, necesario para la sana convivencia.
  • Somos sensibles al vital aspecto de la relación que existe entre la acción humana y sus efectos en el ambiente. Valoramos la estética y el equilibrio en esa relación, que se transmite al visitar nuestro Campus.
  • Como egresados, somos uesebistas siempre. Nos sentimos orgullosos de ser miembros de esta comunidad. En nuestro ADN están arraigados estos valores que aprendimos en nuestra Alma Mater

Hoy, con más razón que nunca antes, cobran sentido todos estos valores que fueron el eje fundamental de nuestra formación universitaria, y por ende, definieron lo que somos como ciudadanos. Comprendemos la enorme dificultad del momento que viven nuestra universidad y nuestro país, y en esa misma magnitud asumimos con decisión la gran oportunidad que se nos presenta para contribuir con el fortalecimiento de nuestra Alma Mater. Es a aprovechar esta oportunidad que queremos invitarlos a todos.

En la Asociación de Egresados estamos convencidos de que donde quiera que estemos, es posible poner nuestro talento a favor de la universidad y del país. Activando la sinergia, las redes y todo nuestro capital social, articulados a través de las instituciones naturales para fortalecerlas, hemos demostrado que es posible. Pero para ello es necesario garantizar tres aspectos:

  • Tener claro el diagnóstico: es imprescindible entender la magnitud de la crisis y de las dificultades que está afrontando actualmente la USB, y en general la universidad venezolana. Sin caer en amarillismos innecesarios, conocer a fondo las dificultades y decirlas sin temor, es el primer paso a partir del cual cualquier proyecto serio y con intención de ser sustentable, tiene que iniciar. En ese sentido, nos hemos dispuesto siempre a trabajar en equipo con las autoridades, hablando muy claro y con información concreta en mano. Eso nos ha permitido plantear la estrategia en común, del modo más idóneo posible.
  • Fortalecer la institucionalidad: en nuestro país, y en nuestra universidad, hemos vivido las consecuencias de creer que las instituciones se mantienen vivas por inercia, y está comprobado desgraciadamente que no es así. En un entorno difícil, agreste, como el que rodea a la USB, tenemos que trabajar en conjunto para que las instancias intermedias de articulación se fortalezcan, porque en esa medida su acción será más eficiente y tendrá más alcance. Nuestra asociación está cumpliendo en los próximos meses 25 años de creada, y siempre atendiendo las necesidades de la universidad. Hoy en día sorteando muchísimas dificultades, como toda organización sin fines de lucro en la Venezuela actual, pero estamos decididos a seguir creciendo y avanzar en el sentido de tener un nexo cada vez más sólido y estrecho con nuestra Alma Mater. Esa será la medida del aporte que hagamos a ella.
  • Donde hay un uesebista dispuesto, siempre hay más: una de las experiencias más emocionantes en esta gestión ha sido darnos cuenta de la cantidad de egresados que quieren volver a la Simón, de alguna manera. De modo que si nos logramos conectar mejor, con más fuerza, estamos seguros de que nada nos detendrá. Para ello, articular el capital social y de conexiones que cada uno tiene y sumarlo a la causa, es imprescindible.

Esa es la filosofía de nuestro programa central Volver a la Simón, que se conceptualizó tomando en cuenta esos tres aspectos, y al ponerlo en la práctica evolucionó, se diversificó y amplió su alcance, obteniendo desde ya grandes avances en todas las áreas que abarca: el apoyo a los programas académicos como docentes, el proyecto para el sistema de agua sustentable, el proyecto de recuperación del complejo de piscinas, el saneamiento de la red de aguas residuales y desechos, el proyecto para la Unidad de Laboratorios, los talleres de apoyo al personal técnico y administrativo de la universidad, el programa de voluntariado estudiantil, entre otros.

Nuestra Alma Mater se mantiene activa, productiva e indoblegable ante las dificultades. La USB ha seguido trabajando por proteger y garantizar la esencia de lo que hemos sido, pero más aún, de lo que deberíamos y queremos llegar a ser como institución, de cara a la reconstrucción del país. Nosotros hemos acompañado este esfuerzo y esta dedicación, con los resultados hasta ahora expuestos.

Por eso la invitación hoy es, además de celebrar el conocimiento, la excelencia, y el amor por las cosas bien hechas, a que ratifiquemos nuestro compromiso de trabajar juntos, de consolidarnos como una red de inteligencias y experiencias, que traiga ideas novedosas y productivas a la universidad. Una red viva, orgánica, en la que se sumen en forma exponencial el conocimiento, la energía creadora, y la pasión por la excelencia de cada uno de nosotros, para generar ese resurgir que se hace imprescindible en nuestra Alma Mater.

Y aquí vuelvo con el hilo conductor, porque precisamente tengo que destacar que Alberto Held, nuestro galardonado de hoy es ejemplo tangible de que trabajar por la Simón en el sentido planteado es posible.

Desde la asociación de egresados, estamos dispuestos a seguir siendo nodos y promotores de esa red vibrante de talentos, experiencias y amor por nuestra casa de estudios, y esperamos que la universidad nos siga acompañando en ello. Con la mirada puesta en lo que queremos ser como universidad, y no solamente en la dura dificultad coyuntural.

Los egresados queremos ser, como hemos sido dentro del programa Volver a la Simón, actores clave en el diseño de los proyectos, fuentes de información de lo que está sucediendo en el mundo; en resumen, queremos fortalecer nuestra relación proactiva y recíproca, que contribuya a que en un futuro no muy lejano, la Universidad Simón Bolívar desempeñe un rol determinante en la transformación de nuestro país, hacia la prosperidad, la modernidad, donde el conocimiento, la excelencia, el valor del esfuerzo propio, y el respeto a las diferencias se constituyan en su eje conductor, como lo han sido en nuestras vidas.

Felicitaciones Alberto, y gracias a todos por estar aquí.

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