Entrevista a egresada Giacomina Solazzo

No hay peor error que no hacer nada por pensar que haces poco

giacomina solazzo 3Giacomina Solazzo es una soñadora que hace de sus quimeras un trabajo creativo y trascendente

Le gusta hacer cosas por el bien colectivo, tiene valores y creencias arraigadas en el hacer que las cosas sucedan. Esta es la directora ejecutiva de la Asociación de Egresados de Universidad Simón Bolívar, AEUSB.

Giacomina Solazzo tiene una filosofía de vida orientada a la construcción de entornos amigables, de hacedores de sueños y ansías de transformar al mundo desde las cosas más sencillas, como diría el poeta Aquiles Nazoa.

Hellen Keller, una destacada activista política y legendaria oradora norteamericana de los inicios del siglo XX decía: “Solos podemos hacer poco, juntos podemos hacer mucho”. Así piensa Giacomina con humildad y convencimiento de que las grandes obras se hacen con perseverancia, voluntad y tomando en consideración las fortalezas de cada quién.

“No hay peor error que no hacer nada por pensar que haces poco”. Es una frase del escritor y pensador político irlandés, Edmund Burke (1729-1797) que Giacomina toma para sí y es motivo de inspiración para levantarse cada mañana y decidir hacer cosas que le den satisfacción y, que al mismo tiempo, beneficien a otros y a la sociedad en la que se desenvuelve.

Es urbanista, egresada en 1986 de la Universidad Simón Bolívar, USB. Desde 2010 trabaja como directora ejecutiva de la Asociación de Egresados de esa universidad. “Si bien  nuestro trabajo no es rimbombante, llamativo o muy significativo en términos monetarios, estoy convencida que estamos haciendo un buen trabajo en beneficio de la universidad, de sus estudiantes y egresados”.

Le apasiona la idea de estar formando parte de un equipo que está construyendo una cultura de identificación y pertenencia con la USB, con una visión compartida de la consolidación de la vinculación de los egresados con la casa de estudios que les dio conocimientos y experiencias inolvidables e invaluables, que les ha servido para trascender desde los ámbitos personal y profesional, no solo en Venezuela sino allende las fronteras.

Giacomina asumió el trabajo en la AEUSB como su cuota de responsabilidad social ante la Universidad. Era idóneo para ella. En su criterio, el tema de ayudar no es tan superfluo como se cree, en virtud de que deja más para el que da, que quien recibe. “Es sentirse mejor persona, más completo”, sostiene.

“De pronto, uno puede pensar que se es exitoso si se gana más dinero, aunque si tienes familia e hijos, eso también vale. Nuestro trabajo de dar, nos hace ganar. Cuando se da, el corazón se llena de algo. Me gustaría dejar esto para las nuevas generaciones. Quisiera que los jóvenes desarrollaran el mismo cariño y sentido de pertenencia de los egresados mayores, que apostamos al éxito de la Universidad, nos mantenemos vinculados y contribuimos a que cada día sea una mejor casa de estudios”.

Un sueño que tiene Giacomina Solazzo es que se logre una cultura de arraigo y pertenencia como la tiene Harvard u otras universidades norteamericanas. No así las europeas. Lo ha podido ver en el campo latinoamericano. “Estamos trabajando para desarrollar esa cultura de relación y continuidad, y la Universidad está empezando a asimilarlo dentro de su propio esquema”.

¿Cómo empezó esta historia?

En 2010 cumplí 25 años de graduada y vine a la Universidad. En ese momento estaba sin trabajo y me ofrecieron el cargo de directora ejecutiva de la Asociación de Egresados. Trabajar aquí ha sido duro. En primer lugar, porque venía de la  empresa privada que tenía otro ritmo. Aquí hay que cumplir con ciertos procedimientos burocráticos y traspasar distintos niveles. En la empresa privada es diferente. Uno resuelve y luego responde ante la jerarquía.

Me ha gustado mucho obrar en este ambiente. He podido conocer infinidad de personas con experiencias distintas, agradecidos con la Universidad. Conocer estudiantes ha removido mis fibras estudiantiles y me he nutrido mucho de ellos. Continúo aprendiendo. No es que uno dejó de aprender al irse, pero es que aquí lo siento. Estoy más al día, pendiente de las noticias de adentro y de afuera. La USB atrapa nuestra sensibilidad.

Aportes de la Asociación de Egresados

La creación del Día de los Egresados y la Orden Ernesto Mayz Vallenilla son proyectos del equipo que labora en la AEUSB. “La gente podría decir que con tantas cosas por hacer, le damos premios a un egresado. Estoy persuadida de que estos merecen un reconocimiento por su desarrollo profesional y personal y por dejar en alto el nombre la USB”.

Refiere que los encuentros con los egresados son muy bonitos y emotivos. Poco a poco la gente se ha ido incorporando y aunque vengan en números reducidos, esos se van felices. “No podemos desanimarnos. Precisamos buscar el lado positivo. Asimismo ha ocurrido con la Orden Ernesto Mayz Vallenilla. Vinieron solo 100 personas pero fue una actividad muy emotiva. Cada cosa que hacemos en la Asociación es ganancia y al final, estamos dejando una huella”.

 

De los Valles del Tuy a la Simón

Venía de los Valles del Tuy. Es hija de granjeros inmigrantes italianos. “Somos tres hermanas, soy la mayor de tres. La que me sigue, María, vive en Margarita y la más pequeña, Rosa Elena, está residenciada en Vancouver, Canadá. Mis padres fallecieron, así que hoy mi familia son mis amigos. Nunca me casé ni tuve hijos. Tengo ahijados y sobrinos. Con ellos, soy feliz”.

Llegué a Caracas para vivir solita en una residencia. Todo fue crecimiento para mí. Ingresé en la Universidad para estudiar Ingeniería de Computación, pero tenía una amiga que estudiaba Urbanismo y me encantó lo que ella veía en esa carrera y me cambié. Vivía en Coche y desde allí venía en autobús. Tengo 30 años de graduada.

Mis primeros años de trabajo los hice en el Ministerio de Desarrollo Urbano, Mindur. Este ente tenía muchos contratos con empresas privadas para la ejecución de planes urbanos en las ciudades, bien sea de ordenamiento territorial o planes locales. También nos movimos con el inventario de tierras urbanas para el desarrollo.

En 1994 me inicié en una empresa de servicios de aseo urbano. Manejaba la parte de facturación y comercialización porque teníamos que trabajar basados en el catastro. Las tarifas de aseo urbano dependían si era una casa, apartamento, comercio u oficina. Se aplican tasas diferentes, según la  cantidad de desechos que generan.

Durante su pasantía en el sector privado, se desvinculó parcialmente de la Simón Bolívar, pero en 2005 se acercó a la Asociación de Egresados y comenzó a cotizar. Luego, en 2010, se vino a trabajar en la Universidad.

giacomina solazzo 2Seis años de aprendizaje y logros

Entre  2010 y 2016, Giacomina Solazzo observa los cambios que han ocurrido en el seno de la Universidad. Considera que hoy hay mayor reconocimiento de la Asociación de Egresados, que es el canal natural para contactarse con los graduados. Hay muchos proyectos en curso para mejorar la casa de estudios y cree que este 2017 será mejor, en razón de que las autoridades se están apoyando en la asociación  para el éxito de estos proyectos.

 Los programas Volver a la Simón, el de Becas Aquiles Nazoa, incluso, agrupaciones musicales estudiantiles que hacen vida en la Universidad se están apoyando en nosotros en la obtención de fondos para proyectos maravillosos. De verdad, -agrega Giacomina,- cuando uno ve a esos muchachos, entiende que son egresados de la excelencia porque hacen trabajos espectaculares con pocos recursos. Ese es un titulado de la Simón Bolívar, que no le tiene miedo a nada, resuelve y es exitoso. Eso es lo que más marca”.

 

La situación país nos envuelve

Hay épocas en las que Giacomina Solazzo es optimista y positiva. Tiene bajones porque la situación país la envuelve en una maraña de dudas y sinsabores.

“Los venezolanos tenemos que entender que la salida está en nuestras manos. No podemos pedir a alguien que haga lo que nosotros no somos capaces de hacer. Por ello insisto en mi lema de un tiempo para acá No importa que sea poco, hazlo. No tires la basura, no importa si es una bolsita, no la botes. Ahorra el agua. ¿Por qué dejas el chorro abierto? ¿Por qué tienes todas las luces encendidas?  Nos puede parecer poco y pensamos que no marca la diferencia, pero estoy convencida que si todos los venezolanos pensáramos así marcaríamos la diferencia de forma impresionante.

En su opinión, la sociedad venezolana no ha llegado a ese grado de conciencia pero no falta mucho para comprenderlo. No se debe dejar de hacer lo que se considere que está bien aunque sea poquito. No es solo la suma de las partes. Es algo que siente que han logrado en la Asociación de Egresados. “Eso es lo que me tiene muy satisfecha de mi trabajo. Estamos llegando a un punto en que el venezolano lo está entendiendo: cada uno suma y no debemos esperar que lo haga otro”.

Cree que Venezuela es un país con todas las posibilidades de salir adelante. En su criterio, la parte económica se recupera con trabajo y aunque vamos a cambiar al Gobierno en algún momento, el petróleo no va a subir de precio y quienes viven en este país tenemos que entender que ya no sirve para mantenernos. Trabajamos o trabajamos. Nuestro país es espectacular para el turismo, tiene las mejores zonas de esparcimiento y un clima perfecto todo el año. Podemos contar con turistas del norte en el último trimestre del año y en verano, podemos atraer a los del sur. Hay capital humano para generar innovación y proyectos de producción y su gente es creativa y trabajadora. Debemos dejar el petróleo en segunda o tercera instancia y desarrollar el turismo como una fuente de ingresos y poner a producir a la industria. Nuestro futuro tiene que ser trabajar y trabajar.

Giacomina no tiene claro cómo quiere estar en 5 o 10 años. “Hace 10 años me veía tranquilamente jubilada. Eso ha cambiado con el correr de los tiempos. Soy perito valuador de bienes e inmuebles. Me observaba en mi casa haciendo ese trabajo pero ahora, no se sabe cuánto cuesta una propiedad. Además, no sé cómo se valúan. Me veía con un trabajo un poquito más relajado e independiente, no porque no me agrade tener un jefe pero quisiera un horario más relajado, decidir a qué hora sales y entras a tu casa”.

Ante la realidad de la situación país, ya no lo cree tan fácil pero en este momento, se le ocurre la idea de establecer su propio negocio que pudiera desarrollar desde su hogar en bienes raíces, colaborar en avalúos o desarrollando cursos y talleres con mayor independencia. Debo sentarme y reevaluar qué posibilidades puedo tener.

¿Podrías pensar irte de Venezuela?

–A veces me dan ganas. Me da la impresión que la situación va a empeorar, se va a poner muy fea. Pensaría irme a Italia o a España, dado que tengo el pasaporte de la Comunidad Económica, pero tiene que ser que esto se esté cayendo. Yo no me quiero ir y, por ahora, aquí me quedo para hacer pequeñas cosas que nos conduzcan a un país mejor. Si todos hacemos lo que tenemos que hacer vamos a superar esta situación.

Con su creencia de hacer y hacer que las cosas sucedan, Giacomina Solazzo nos recuerda a Mattie Stepanek, un poeta, pacifista, activista social y orador que dictó conferencias a lo largo y ancho de los Estados Unidos. Falleció de un trastorno genético que lo llevó primero a la silla de ruedas y luego al mismo desenlace que sus tres hermanos, tres semanas antes de cumplir 14 años. Él sentenciaba: La unidad es la fuerza. Cuando hay trabajo en equipo y colaboración pueden conseguirse cosas maravillosas. “Y los venezolanos podemos lograrlo”, concluye Giacomina.

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