La USB es pionera en la carrera de urbanismo

En el mundo desde hace varias décadas, el urbanismo se imparte en las universidades como disciplina liberal e independiente de otras profesiones.

Podemos encontrar más de 100 universidades de distintos países, que brindan esta carrera universitaria empleando denominaciones como: Urbanismo, Licenciatura en Urbanismo, Planificación del Territorio y Medio Ambiente, Ingeniería Urbana, Planeamiento Urbano, Planificación de Ciudades, Urbanística y Medio Ambiente, Topografía urbana, entre otros.

En Latinoamérica la primera carrera de urbanismo a nivel licenciatura (pre-grado) se implantó en la Universidad Simón Bolívar de Venezuela, luego la carrera se implementó en México; en la máxima casa de estudios, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Universidad Autónoma Metropolitana (UAM)‚ la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM)‚ en el Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño de la Universidad de Guadalajara, Perú, en Argentina se dicta la Licenciatura en Urbanismo en la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) , Brasil y en Colombia se implantó el Programa de Gestión y Desarrollo Urbanos en la Universidad del Rosario y el Programa de Urbanismo en la Universidad de La Salle (Bogotá).

En Bolivia existe la Carrera de Planificación Territorial en la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno y en la Universidad Mayor de San Simón. El caso europeo es liderado por Holanda y Francia y en América del Norte por Canadá.

No obstante, aún perdura la formación de urbanistas como una especialización al nivel de postgrado de disciplinas afines, tales como la Arquitectura, la Ingeniería Civil, la Ecología, la Geografía, la Economía y la Sociología, entre otras.

urbanistaEl Papel del Urbanista

La planificación de los sistemas urbanos es, esencialmente un trabajo en equipo multidisciplinar, que involucra a diferentes profesionales y partícipes en un proceso complejo. Estos compromisos pretenden identificar la especificidad de la disciplina de planificación que distingue a los urbanistas de las demás partes involucradas y, al mismo tiempo, clarificar los puntos fuertes potenciales de la profesión, reforzando la autoconfianza, la cohesión y la solidaridad entre los urbanistas.

El papel del urbanista evoluciona siguiendo el desarrollo de la sociedad y el de las leyes y políticas de planificación.

Éstas varían según los diferentes marcos políticos y sociales de cada país o ciudad, donde los urbanistas actúan como visionarios, tecnócratas, gestores, consejeros, mentores, o instructores. Comparada con otras disciplinas, la diferencia distintiva es que los urbanistas deben incidir, principalmente, en los intereses de la sociedad como conjunto, el asentamiento o región como entidad y el futuro a largo plazo.

Los urbanistas analizan, proyectan, ponen en marcha y supervisan estrategias de desarrollo, políticas de apoyo, programas y proyectos importantes y -como otras disciplinas- también contribuyen a la formación de profesionales e investigan para relacionar de forma continuada la educación con los requisitos del presente y del futuro cercano.

Los urbanistas se comprometen activamente en las diversas fases y escalas del proceso de planificación, aunque no pueden estar igualmente involucrados al mismo tiempo en todas ellas.

Está ampliamente reconocido que planificar no es solamente preparar un plan sino, más bien, un proceso político que pretende un equilibrio entre todos los diferentes intereses públicos y privados- para resolver demandas contrapuestas sobre el espacio y los programas de desarrollo.

Esto destaca la importancia del papel del planificador como mediador. Ahora y en el futuro, la mediación y la habilidad negociadora de los urbanistas serán cada vez más importantes.

El papel del proyectista será, por consiguiente, más exigente que en el pasado. Exigirá más habilidades de diseño, de síntesis, de gestión y administración para apoyar y orientar el proceso de planificación pública durante todas sus fases:

También exigirá un planteamiento científico, el logro de un consenso social que reconozca las diferencias individuales, así como decisiones políticas que conduzcan a la aplicación, gestión, supervisión y revisión de los planes y programas.

Estos complejos y desafiantes papeles requieren unos compromisos particulares de los urbanistas comprometidos como consejeros políticos, diseñadores, gestores urbanos y científicos en el siglo XXI.

El urbanista como científico, se compromete a:

• Analizar los factores y tendencias existentes, considerando el contexto geográfico más amplio e incidiendo en las necesidades a largo plazo, a fin de proporcionar la información completa, clara y exacta para los tomadores de decisiones, agentes interesados y público en general.
• Acceder a los datos disponibles teniendo en cuenta los indicadores nacionales y adoptar medios interactivos de manifestación para facilitar el debate público y la comprensión general de las soluciones propuestas y de los procesos de toma de decisiones.
• Mantener un adecuado conocimiento de la filosofía, la teoría, la investigación y la práctica de la planificación contemporáneas, que incluya el desarrollo profesional continuo.
• Contribuir a la formación y educación, apoyando y evaluando el desarrollo de la profesión de la planificación en todo el Perú, relacionando la teoría con la práctica.
• Estimular la crítica saludable y constructiva sobre la teoría y la práctica de la planificación y compartir los resultados de la experiencia e investigación para contribuir al conjunto de conocimientos y competencia urbanísticos en desarrollo.

El urbanista como diseñador y como visionario, se compromete a:

• Pensar en todas las dimensiones, equilibrando las estrategias locales y regionales dentro de las tendencias mundiales (“Pensar globalmente, actuar localmente”).
• Ampliar las opciones y oportunidades para todos, reconociendo una especial responsabilidad hacia las necesidades de los grupos y personas más desfavorecidos.
• Esforzarse en proteger la integridad del medio ambiente natural, la excelencia del diseño urbanístico y procurar conservar el patrimonio del entorno constructivo para las generaciones futuras.
• Elaborar soluciones potenciales alternativas para problemas y retos específicos, midiendo la capacidad del transporte y sus impactos, mejorando las identidades locales, y contribuir a sus programas de aplicación y estudios de viabilidad.
• Desarrollar y elaborar visiones de desarrollo espacial que muestren oportunidades para el desarrollo futuro de ciudades o regiones.
• Identificar la óptima ubicación de un plan o proyecto espacial dentro de las redes (inter) nacionales de ciudades y regiones pertinentes.
• Convencer a todas las partes involucradas a compartir una visión común y a largo plazo para su ciudad o región, más allá de sus intereses y objetivos individuales.
El urbanista como consejero político y mediador, se compromete a:
• Respetar los principios de solidaridad, subsidiariedad y equidad en la toma de decisiones, en las soluciones planificadas y en su aplicación.
• Apoyar a las autoridades informándoles de propuestas, objetivos, metas, impactos, problemas y proporcionarles planes y soluciones destinadas a mejorar el bienestar público.
• Sugerir y elaborar herramientas legislativas que garanticen la eficiencia y la justicia social en las políticas espaciales.
• Facilitar una verdadera participación e implicación pública entre las autoridades locales, tomadores de decisiones, agentes económicos y ciudadanos para coordinar los desarrollos y garantizar la continuidad y la cohesión espacial.
• Colaborar y coordinar a todas las partes involucradas para hallar un consenso o resolver conflictos mediante decisiones claras preparadas por las autoridades pertinentes.
• Esforzarse en un alto nivel de comunicación para garantizar el conocimiento y entendimiento en los futuros usuarios.

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