Entrevista a egresada Ariana Gols-Ripoll

Ariana Gols-Ripoll: “El comienzo fue al azar Al concluir una investigación surgen nuevas interrogantes que nos hacen seguir”

40539

Egresada de Biología y culminando su postgrado en Ciencias Biológicas se dedica a investigar al lagarto mato de agua que se encuentra por toda Venezuela. Por considerarlo un animal interesante, su interés es conocer la especie y prepararnos a fin de preservarlos para cuando surja la idea de comercializarlos, si es que ocurre (Foto IVIC)

 

 

 

Todos sus estudios han sido en la Universidad Simón Bolívar. Su pregrado en Biología fue entre 1987 y 1995. Su tesis de pregrado fue sobre patrones de uso del espacio por el lagarto mato de agua (Tupinambis teguixin). Ahora, en 2016 está culminando su doctorado en Ciencias Biológicas. Su tesis para esta nueva meta se llama “Variación geográfica de Tupinambis teguixin en Venezuela: un enfoque morfológico y molecular”. Aproximadamente 10 años de su vida, Ariana Gols-Ripoll los ha dedicado al estudio e investigación de este interesante vertebrado, casi desconocido para la mayoría.

Esta conversación con la investigadora forma parte de un ciclo de entrevistas que la Asociación de Egresados de la USB, AEUSB realiza a quienes se han destacado y tienen trabajos interesantes que trascienden la frontera de la universidad.

La historia comienza cuando su tutor de pregrado, el profesor Emilio Herrera la invita a continuar con una investigación que él ya había iniciado. A ella le pareció interesante, pero en ese momento no pensó que su vida profesional la dedicaría al lagarto mato de agua.

Al culminar su pregrado quiso hacer un doctorado fuera del país con la idea de regresar, pero ya estaba casada y se hizo más complicado. “Empecé una maestría en Ciencias Biológicas, con el mismo tutor, e intenté ver materias y cursos con gente que vino del exterior. Estuve en la Universidad de Los Andes, ULA, en la Universidad Central de Venezuela, UCV y en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, IVIC”. En su criterio, en la Biología es muy importante tener distintos puntos de vista, maneras diferentes de ver las cosas.

El postgrado fue interrumpido por motivos personales de mucho peso. Tuvo la primera de sus dos hijas y, por tan hermosas razones, se retiró unos años. “Me cambié de la maestría al doctorado y amplié el proyecto”. El estudio involucra seis poblaciones del mato de agua las cuales abarcan gran parte de su distribución en el país, dado que esta especie se encuentra desde el norte de Suramérica hasta el centro del Brasil. En la actualidad, está culminando su tesis y, para siempre tener dificultades, su tutor está en Madrid, España y su co-tutora, en Ecuador, de manera que todo el apoyo se hace por Internet.

Detrás de estos avatares, está la pasión que mueve a Ariana Gols-Ripoll por el lagarto mato de agua o Tupinambis teguixin. “Siempre me interesó trabajar con vertebrados grandes. Podían ser mamíferos o reptiles, pero grandes. Era importante que los pudiera ver a simple vista, sin necesidad de utilizar microscopio. Me parecían más interesantes”. Comenta,  que luego de ir al campo y mientras iba conociendo la especie se le vinieron miles de preguntas. “El comienzo fue al azar”.

Afortunadamente, Ariana ha contado con el apoyo económico de la Universidad Simón Bolívar, que ha costeado parte de sus estudios y de los análisis y procesamiento de información. En su tesis de pregrado intervino la casa de estudios quien costeó viajes y trabajos de campo. “Una parte fue la Universidad y otra, proyectos que tenían los profesores; entre ellos, el profesor Emilio Herrera y otros docentes. “Muchas de las materias que vi fuera de la universidad, cursos e inscripciones los financió la Simón Bolívar”.

Hallazgo tras hallazgo

En estos casi 10 años que esta bióloga tiene estudiando la especie Tupinambis teguixin, ha tenido la oportunidad de investigar distintos aspectos. Su tesis de pregrado fue sobre la ecología. “Estudié su área de acción, es decir, el territorio que habitan, su tamaño, si las hembras y los machos tienen territorios de tamaños similares, si se solapan o están separados, es decir, si eran territoriales”.

Posteriormente, en el doctorado entró en la sistemática y la taxonomía, en las cuales se estudia la biodiversidad. Quería abordar ese ámbito ya que le interesaba aprender sobre esa área y además era más fácil para conseguir financiamiento, debido a que estaba más de moda que la ecología en esa época.

“La gente que no es bióloga, quizás ve el tema como algo romántico y no entiende la importancia. Quería aprender sobre los estudios de biodiversidad e hice la tesis comparando varias poblaciones de mato de agua en Venezuela, porque tenía la inquietud si todas las poblaciones en nuestro país eran la misma especie o teníamos más de una especie”.

Refiere que la mayor parte de los estudios sobre el mato se han hecho en Argentina y Brasil, además de otras especies del mismo género y, en Venezuela se conocen poco las poblaciones del mato de agua. “Las poblaciones de Colombia también me interesaban, pero lo de los permisos era un poco complicado y lo he dejado para más adelante”.

¿Por dónde andan?

–La distribución es por casi todo el país pero está interrumpida por ciertas barreras geográficas como son el río Orinoco y la Cordillera de Los Andes. Un posible efecto de esas barreras es que las poblaciones de ambos lados hayan quedado separadas y no se hayan mezclado más. En algunas ocasiones, este aislamiento ha dado origen a nuevas especies.

“Quería estudiar la variación que existe en Venezuela, -dijo-,  en comparación con lo que se conoce en otras zonas de Suramérica y ver, si estas barreras han tenido algún efecto sobre las poblaciones de Tupinambis teguixin”.

Al haber poblaciones al norte y sur del Orinoco y al este y oeste de Los Andes, la investigadora consiguió determinar que las que están al oeste de Los Andes, en el Zulia,  son una especie distinta a las otras que hay en el país. Tanto morfológica como genéticamente. Aclara, que al ser de zonas bajas, con clima cálido, no habitan en las montañas, por lo cual no pueden atravesarlas.

“Hice estudios moleculares extrayendo el ADN y amplificando ciertos genes que se utilizan como marcadores para indicar si hay o no diferencias genéticas entre poblaciones de la misma especie”.

Como resultados, en cuanto a la parte morfológica, Gols-Ripoll constató que los lagartos mato de agua del Zulia son más grandes, tienen ciertas escamas distintas y la coloración es diferente. “Hay unas escamas típicas que se cuentan en los lagartos y serpientes. Las conocemos por su ubicación y cantidad. Además, sirven para distinguir una especie de otra”.

“Un hallazgo importante fue la coloración. Los lagartos del Zulia (oeste de Los Andes) tienen el vientre un poco anaranjado, mientras que los del este de Los Andes lo tienen color crema. El color podría deberse a la alimentación, pero en este caso no lo sabemos. Los matos son omnívoros, se alimentan de animales y frutas (esta fue parte de la tesis del Prof. Emilio Herrera). Su dieta es variada, comen pequeños vertebrados (lagartos, ranas, tortugas), insectos, orugas y peces. Si están cerca de poblaciones humanas y hay gallineros, se comen los huevos y los pollitos. Los matos son depredadores y  su función dentro del ecosistema es controlar el número de individuos de las especies que se comen.  Cuando son pequeños pueden ser comidos por aves de rapiña como águilas o gavilanes, mientras que los individuos adultos no son depredados por ser de gran tamaño (aproximadamente 1 m de largo)”.

Comercialización de la piel del lagarto mato de agua

Indudablemente que la piel de los lagartos del género Tupinambis al cual pertenece el mato de agua es muy apreciada para la manufactura de carteras, zapatos y cinturones, por lo cual este género está en el apéndice II (especies no amenazadas de extinción pero que podrían llegar a esa situación si no se regula su comercio)  de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, CITES, una institución internacional que regula el comercio de la flora y la fauna silvestres.

“En Venezuela no hay comercio del lagarto mato de agua, pero los investigadores que queremos estudiarlo debemos pedirle permiso al Ministerio del Ambiente. En algunos sitios se los comen, pero no es significativo. En Colombia y Guyana se comercializan como mascotas porque hay personas a quienes les gustan. No soy partidaria de tenerlos como mascotas, dado que como fauna silvestre, tienen su hábitat y deben vivir allí”.

Comentó que en Colombia y Argentina tienen criaderos de estos animales. Los están reproduciendo en cautiverio de manera de extraer menos ejemplares de la naturaleza. “Hasta ahora en Venezuela no ha habido interés en mercadearlos. Por eso debemos estar preparados para cuando a alguien se le ocurra hacerlo”.

“Al revisar las listas de CITES de lo que está comercializando cada país encontramos que los países que más venden son Argentina y Paraguay, tanto el gobierno como la empresa privada, y los que más compran son Estados Unidos, Japón e Italia, entre otros países”.

¿En qué áreas se generan los beneficios de esta investigación?

–Netamente en el ámbito ambiental. Si más adelante se quisiera explotar esta especie ya existe un trabajo por delante. No me parece negativo que se quiera explotar mientras sea de forma controlada, que no perjudique a las poblaciones y que no acabe con la especie. Se le puede sacar provecho, pero controlado. No hay que ser tan purista.

Expectativas sobre la investigación

En todas las áreas de investigación siempre hay aspectos nuevos que merecen ser estudiados. Ariana refiere que cuando las personas utilizan la herramienta de la biología molecular en estudios parecidos al de ella, en la actualidad están usando los genes nucleares. “En mi trabajo utilicé los genes mitocondriales, pues ahora, se utilizan los dos al mismo tiempo porque en conjunto, pueden suministrar mejor información. Ahora, tendría que incluir los análisis con genes nucleares”.

Explicó que el ADN está en el núcleo de la célula, pero existe un ADN que se encuentra en las mitocondrias, (unos orgánulos que están dentro de las células). El ADN mitocondrial lo heredamos solo de nuestra madre, mientras que el ADN nuclear proviene de ambos progenitores. En el ADN está la información del color del cabello, de los ojos, si la persona es alta o bajita, el sexo, la personalidad, la predisposición a ciertas enfermedades, etc. Todo lo que somos está en el ADN.

“El ADN mitocondrial tiene la particularidad de que es heredado solo por vía materna. Tiene una serie de ventajas sobre el nuclear, pero utilizando los dos podemos obtener información como  por ejemplo, si existen híbridos. Puede ocurrir que se mezclen dos especies distintas y eso solo lo puedo determinar si empleamos los dos marcadores: los mitocondriales y los nucleares”, manifestó.

Su idea es continuar investigando porque considera que el mato de agua es un animal muy interesante. “Quisiera seguir haciendo estudios en el área de ecología. La sistemática y la taxonomía son áreas cuya investigación tiene más trabajo de laboratorio.  Prefiero estar en el campo, estudiar su reproducción, su alimentación e interacciones entre ellos y con otras especies. Hay mucho que investigar”.

¿Seguirás toda la vida?

 “Jajaja. Espero seguir. Es que siempre los proyectos traen más preguntas. Uno responde algunas cosas pero surgen otras y uno se pregunta: ¿Qué pasará con los matos de Colombia? Hay otras cordilleras. La de Los Andes en Colombia se divide en tres ramales y hay poblaciones de matos que se encuentran entre esos ramales. Entonces me pregunto: ¿Qué estará pasando? ¿Serán los mismos del Zulia? Si no estamos seguros de algún aspecto o nos surgen nuevas interrogantes, entonces debemos continuar”

Comentarios

comentarios